Pensé, entonces, que había dado un paso hacia adelante. Creí, me adelanté demasiado, corrí hacia el futuro y caí. No, no soy lo que quiero ser, aunque pensé que só, en un mes el mundo parece haberse roto. Miro a mi alrededor y no entiendo qué me pasa, que hacen los demás. En el fondo me traga la envidia de no ser tan amada como otras, tan admiradas como otras, tan lindas como otras. Y entonces me doy cuenta que no avancé. Y quien está a mi lado solo ve lo malo en mi, con eso me siento más envidiosa, si solo pudiera ser como aquella a quien tanto amó, por quien tanto aguantó, solo soy una más entre miles, que desaparecerá con el tiempo, que se irá con el olvido, Entonces traigo más odio a mi vida. No logro respirar. Es un círculo penoso. Finalmente me quedo acá, sentada, mirando fijamente, inmersa en el vacío de mis pensamientos. Mi mente juega con mis sentimientos y los pone en mi contra, uno a uno pudre todo lo bueno que puedo sentir, me siento ahogada en mi misma, llena de lágrimas que no puedo arrancar, y se acumula el dolor, la pena, ¿por qué no fui una de aquellas a quienes amaron? ¿acaso soy tan detestable que no merezco amor? Me refugio en mí misma, tratando de impulsarme. De nuevo el invierno quiere llevarme. Quizás sí es todo malo en mí, no tengo arreglo, al final siempre arruino todo con esta envidia que me mata. Con esta sensación de no merecer nada. Con esta pena que soy. Quizás ... no hay nada bueno en mí, simplemente eso.
