Hay veces en que simplemente los caminos de las personas se cruzan para aprender una lección. Una vez aprendida, te liberas de la carga y sigues tu camino. A lo largo de tu vida encontrarás a muchas personas que te harán reír y que te harán llorar, ninguna es peor que la otra, todas son necesarias en mayor o menos medida.
Alguien hace un tiempo me hizo pensar que no era suficientemente buena para él y que debía cambiar, mejorar como persona, ¡qué estupidez! Pero me creí su cuento, y al final esa persona se evaporó y yo entendí que mi vida se había cruzado con la de él para aprender a valorarme tal cual soy, para amarme de una manera única, y para recalcar que los cachos es mejor que se vayan y se alejen lo antes posible. Y acá estoy, luego de sufrir, de crear este blog, de llorar y lamentar, estoy feliz, de pie y segura de mí misma, y así debe ser. Quien sea digno de ti respetará tu esencia y disfrutará de ella. Quien te coarta, quien busca cambiarte, entonces no te merece.
Cuando entiendes todo eso, sentirás una verdadera satisfacción contigo mismo por dejar ir a quien te hace daño y dejar a quien te hace crecer como persona. Cada experiencia es nutritiva en cuanto a aprendizaje sobre la vida, y nos lleva a vivir con muchas más ganas. El luto es necesario, pero no debe ser en ningún caso, eterno.
Lo importante es ser feliz, solos, acompañados, pero felices por nosotros mismos, no derivar esa carga, esa responsabilidad a quien está a nuestro lado, sino que ser felices por lo que somos.

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