viernes, 13 de diciembre de 2013

Bienvenida

Decidí hacer este blog solo por la necesidad de escribir a nadie, a quien quiera leer simplemente mis locas ideas de la vida en muchos sentidos. El nombre es algo complejo. Lo elegí porque alguien me inspiró, y porque los mejores recuerdos de ese inspirador fueron en invierno. Y el rojo me inspira.

Pero no quiero hacer de mi primera entrada una explicación sobre el nombre. Quiero hablar de felicidad, de sentimientos, de cosas cotidianas, de recuerdos, de cosas que a nadie le importan pero que no quiero tener atorados en mi mente. Es realmente malo guardar lo que se tiene que decir, y yo tiendo a guardar cosas, pues bien, acá está mi forma de desahogarme y ser feliz. Soy feliz escribiéndole cartas a nadie, a quien quiera leer. Sé que nadie leerá al principio, o que nunca nadie leerá en mucho tiempo, pero con escribirlo me basta.

Mi vida ha sido estática y cambiante. He recopilado muchas cosas sin hacer mucho. Y me he contaminado con experiencias ajenas. También me he nutrido, siempre trato de avanzar en la vida pero en este momento me estanco. Necesito plasmar de alguna forma todo lo que pienso y siento como una manera de seguir, aprender, enriquecerme de cada cosa que hago.

Por ser la primera entrada, creo que está bien con eso. Tengo muchas ideas pero no quiero vomitarlas de golpe y no quedé claro cada cosa.



Sayonara.

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